Más del 80 por ciento de las empleadas del hogar cordobesas, gestionadas por un convenio con el Ayuntamiento por la asociación Opción Luna, no están afiliadas al régimen especial que la Seguridad Social tiene para el sector. La presidenta de esta asociación de apoyo a las empleadas del hogar, Antonia González, explicó que en el último informe que publicó Opción Luna en 2008, solo un 16,6 por ciento de sus socias estaban afiliadas al Régimen Especial, un dato que, según González, "durante estos años de crisis no ha mejorado, sino que incluso ha podido empeorar".
González, igual que los sindicatos CCOO y UGT, apunta que el motivo de que este sector se mantenga en la llamada "economía sumergida" no es otro que pertenecer a un régimen especial, en lugar de al Régimen General de Trabajadores. En el Régimen Especial de las empleadas del hogar no existe la obligación de firmar un contrato por escrito, por lo que el acuerdo se puede formalizar tanto verbalmente como en papel. Además, las personas que trabajan menos de 20 horas ni siquiera pueden darse de alta en el régimen, por lo que, según Opción Luna, "es un sector que queda muy abierto a la precariedad".
El no tener contrato, o tenerlo pero sin poder demostrarlo con un documento, da lugar a que como según refleja UGT en su guía sobre las empleadas del hogar, sea muy difícil exigir que se cumplan los derechos y deberes que estipula el régimen especial de empleadas del hogar, en especial los despidos y las vacaciones.
Aunque antes de terminar con su relación laboral, tanto el empleado como el empleador tienen que avisarse con antelación, el no tener un contrato como el resto de los trabajadores provoca que el empleado pueda ser despedido sin cobrar ninguna indemnización, o que este abandone el hogar para ir a otra casa donde cobre más. Respecto a las vacaciones, según Opción Luna, "un tercio de los empleados carece de vacaciones o su disfrute se restringe arbitrariamente por parte del empleador".
González se mostró sorprendida porque, después de todas las quejas que han hecho su asociación y los sindicatos, no se ha producido una reforma de una legislación "que es discriminatoria tanto por el sexo como por el trabajo". "El Régimen Especial de empleadas del hogar --continuó-- está compuesto en su inmensa mayoría por mujeres que se dedican a la limpieza del hogar, la elaboración de alimentos, cuidado de personas, mientras que las tareas que ejercían los hombres como jardinero, chófer o mayordomo, ya pasaron a formar parte del Régimen General".
Ante la desregularización del sector, según el secretario de política social de CCOO, Sail Faz, muchas de las empleadas del hogar están buscando refugio en la ayuda a domicilio, impulsada por el Ministerio de Sanidad y Política Social. "Trabajando en la ayuda a domicilio las empleadas pueden tener contrato, pero aparece el problema de que trabajan pocas horas y reciben menos dinero del que necesitan", afirmó Faz. A pesar de ello, tener un contrato da ventajas como poder pedir préstamos en bancos o llevar los hijos al aula matinal.
Por todo ello, tanto esta asociación como los sindicatos, afirman que sus esfuerzos no se deben concentrar en subir los "precarios" sueldos que tienen las empleadas, sino trabajar para que pasen al Régimen General de Trabajadores. De esta forma las empleadas podrían optar a cobrar el desempleo y podría aparecer una mayor fuerza sindical en el sector.


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